“Que fiscal acepte que la engañaron” Jaime Granados

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“Que fiscal acepte que la engañaron” dice el abogado Jaime Granados, quien cuestiona la integridad de la Fiscalía en el caso contra Plazas Vega y reitera que es inocente; asegura que Plazas Vega es el pararrayos del proceso.

Si hay alguien que conozca casos judiciales de importancia en este país, ese es el abogado Jaime Granados Peña, quien entre su lista de defendidos tiene al expresidente Álvaro Uribe Vélez. El Espectador lo entrevistó para preguntarle por otro de sus reconocidos clientes: el coronel retirado Alfonso Plazas Vega, procesado por los desaparecidos del Palacio de Justicia. La importancia de este proceso radica en el reciente giro que dio al existir la versión de que al testigo estrella de la investigación supuestamente lo habían suplantado.

La siguiente es la entrevista de la Redacción Judicial de El Espectador, con Jaime Granados:

El Espectador: ¿Qué pasó con el testigo estrella, el cabo Édgar Villamizar?

Jaime Granados: De su declaración, varias cosas nos llamaron la atención: la equivocación con el apellido Villarreal; que nunca quiso declarar ni ser interrogado por la defensa, y que su firma no corresponde, según un estudio grafológico. Son cosas que sugieren que Villamizar es un mentiroso, o no declaró, o fue suplantado. Luego él acude a la Procuraduría y asegura que fue suplantado, lo que termina por explicar las inconsistencias y mentiras del testimonio.

El Espectador: ¿Y qué ocurrió en esa reunión en la Procuraduría?

Jaime Granados: El periodista Ricardo Puentes buscó a Villamizar y lo convenció de declarar en la Procuraduría. Se presentó el 23 de mayo, a las 11 de la mañana, y contó lo que pasó. Si estudian esta declaración, que no hay duda de que es él (con firma y huella), y la contrastan con la que supuestamente le tomaron en la Escuela de Caballería, ¿qué encontraran? Primero, que la anterior no tiene fecha y si algo sabe cualquier persona que trabaja en un medio de justicia es que toda declaración se fecha; en segundo lugar, el testimonio se da en la Escuela de Caballería y no hay ningún registro de que esta persona hubiera ingresado allá, y finalmente, aparece en el documento el error en la identificación.

El Espectador: ¿Cuál era el trabajo de Villamizar cuando ocurrió la toma del Palacio de Justicia?
Jaime Granados: Esa es una de las inconsistencias. Resulta que reconoce que estaba en Apiay (Meta), que era cabo y trabajaba como criptógrafo. En su declaración en la Procuraduría dice que nunca fue trasladado a Bogotá. Eso en la segunda declaración. Y él sí estuvo en la Escuela de Caballería, pero porque hizo un curso y no fue en esa época. En su declaración falsa dice que lo trasladaron en helicóptero con 14 personas, a pesar de qué se pudo establecer que para la época no existía en Colombia ningún helicóptero capaz de trasladar ese número de personas.

El Espectador: ¿Qué otras inconsistencias encontraron?

Jaime Granados: Menciona que quien estaba a cargo era el mayor Jairo Álzate Avendaño. Sin embargo, el Ministerio de Defensa aseguró que nunca ha habido un oficial con ese nombre. Entonces se equivocó hasta diciendo dónde nació.

 

El Espectador: ¿Ustedes desestiman la excusa de la ex fiscal Ángela Buitrago sobre el error de digitación?

Jaime Granados: Yo tengo que darle el beneficio de la duda a ella. Entonces, qué es lo que yo pienso: que ella fue engañada en su buena fe, alguien le llevó a una persona que no es. Lo que sucedió fue que a Ángela Buitrago le llega un testigo que es el testigo estrella y cree que efectivamente es él y, en medio de todo el afán de la declaración, se lo cree de buena fe. Esa es mi impresión. Sin embargo, cuando ella empieza a dar explicaciones de lo que pasó en lugar de decir “es que me la trajo fulano de tal” y empieza a decir mentiras, ahí ya la cosa cambia. Lo que Buitrago tenía que hacer era decir la verdad. Que reconozca que fue engañada.

El Espectador: ¿Entonces por qué ella sostiene que a Villamizar lo conocían varias personas que trabajaron con ella en la Fiscalía y que era la misma persona?

Jaime Granados: Ese es el último argumento que han sacado, cuando todo lo demás se lo han destruido. Eso se llama conocimiento privado y éste en Colombia no sirve para pruebas judiciales. Ahora, ¿por qué tanta insistencia en mantener esta mentira?, porque si reconocen que fueron engañados tienen que absolver al coronel Plazas Vega.

El Espectador: ¿Como un complot?

Jaime Granados: La consigna es que hay que condenar a Plazas Vega, entonces tenemos que mantener la mentira, mantener el engaño, y por eso no podemos reconocer que fuimos engañados. Lo que pasa es que las mentiras se caen, esto que le estoy mostrando, ellos mismos lo entregaron y es la propia prueba de sus mentiras.

El Espectador: ¿Cree usted que la defensa se ha beneficiado con la demostración de que la declaración de este testigo supuestamente fue falsa?

Jaime Granados: Cuando un testigo ha sido suplantado, eso pone en entredicho esa declaración. Por ello, el primer testimonio que dio Villamizar no puede ser tenido en cuenta contra el coronel, a quien se debe absolver, porque él es el único testigo y no hay pruebas en su contra. Que él haya estado en el Palacio no lo hace responsable, que él haya sacado gente con vida no lo hace responsable, a él sólo lo hacía responsable esa declaración de Villamizar, que al desaparecer del proceso por esa suplantación, tiene que absolver al coronel. El suplantar a un testigo pone en entredicho la integridad de la justicia y de la investigación, pone en tela de juicio la ética de la actuación de la Fiscalía en este caso, genera muchos interrogantes de cómo es que se hace la investigación en algunos de los casos más sensibles de todo el país. Lo que abre es una serie de preguntas cuyas respuestas aún no conocemos.

El Espectador: ¿Lo que sugiere es que él terminó siendo un chivo expiatorio?

Jaime Granados: No sé si chivo expiatorio sea la palabra más exacta porque, ¿qué ocurrió?, como les faltaba esa prueba que no existe —porque no puede existir—, aquella que vincule al coronel Plazas Vega con esa desaparición, es entonces que viene la figura del cabo Villamizar.

 

El Espectador: ¿A qué se debe la aparición de Villamizar?

Jaime Granados: Tenía que aparecer alguien diciendo que el coronel sabía que había unas personas retenidas y que él dio una orden en ese sentido, entonces es por eso que Villamizar señala que escuchó a Vega diciendo “cuelguen a esos h.p.”. Entonces ya con eso quedaba la prueba de que el coronel sabía que había retenidos y que sabía que había una orden.

El Espectador: ¿Por qué se archivó la primera investigación contra Plazas Vega?

Jaime Granados: No lo sé, yo no era el abogado en ese momento. Sin embargo, ya le pedí el documento al fiscal Chacón y estoy esperando su respuesta. Lo que sí es cierto es que se tiene que investigar y establecerse la verdad. Lo que no puede pasar ahora es que, a partir de mentiras, se quiera otra vez ocultar la verdad.

 

El Espectador: ¿Quiénes quieren ocultarla?

Jaime Granados: Aquí hay unos intereses no sólo de índole político, sino también de índole económica, lo que hay detrás de los desaparecidos no solamente es establecer la verdad, sino también es que si hay desaparecidos además de Irma Franco, va a haber acciones de reparación directa, conforme a lo establecido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

El Espectador: ¿Qué piensa el coronel de todo esto?

Jaime Granados: Gracias a la acción de la Fuerza Pública salieron 260 personas con vida. La historia en su momento lo dirá. A él, después de esa tarea, le encomendaron ser el jefe de seguridad encargado de la visita del Papa, el beato Juan Pablo II. ¿Usted se imagina que le van a entregar la seguridad del Papa en Colombia a alguien que fuera un criminal? Él se ha convertido en el pararrayos de este proceso. Lo que nos están contando es que los malos fueron los que dieron su vida por rescatar a los secuestrados y los buenos los que secuestraron a la gente, esa es la historia. Perverso cómo ha cambiado todo en 25 años.

El Espectador: ¿Entonces qué ha pasado con el coronel? 

Jaime Granados: El coronel es el símbolo de esa nueva historia que se quiere escribir en contra de la verdad. Si a él lo absuelven esa verdad mentirosa ya no va a ser la verdad, ya se va a saber realmente lo que sucedió y se va a tener que hacer un juicio histórico y ahora, repito, existe una mancha en el honor militar.

El Espectador: ¿Qué mancha?

Jaime Granados: La desaparición de Irma Franco. Todo parece indicar que alguien torturó y secuestró y seguramente asesinó a Irma Franco y por eso alguien tendrá que responder, caiga quien caiga, pero ese alguien no es Plazas Vega y eso es lo que él ha dicho: “yo no fui, yo no he interrogado a la gente, nadie puede decir que me vio con ellos”. Eso se tiene que investigar y se tiene que llegar a las últimas consecuencias pero no se va a hacer justicia en ese caso de Irma Franco condenando a un inocente como el coronel Plazas Vega ni cambiando la verdad de lo que pasó, esa es la tragedia que rodea al Palacio de Justicia. Es que aquí el primer sacrificado ni siquiera es el coronel Plazas Vega, es la verdad y, por ende, la justicia.

20 de julio del 2011 

(FIN)