No crean los montajes del Colectivo de abogados José Alvear Restrepo

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Rafael Barrios Mendivil, Directivo del “colectivo de abogados José Alvear Restrepo”. Un“distinguido jurista”, como lo llama un medio, fue nada menos que el abogado defensor de Gustavo Petro Urrego cuando éste era miembro del M-19 y fue procesado por el delito de porte ilegal de armas. 

Por Thania Vega

15 de noviembre de 2011

Han pasado ya veintiséis años del asalto del M-19 al Palacio de Justicia y ya se acerca la quinta navidad en que el coronel Alfonso Plazas Vega, mi esposo, quien entregó su vida a su carrera militar y al amor a su país, se encuentra privado de su libertad y condenado a una cadena perpetua de hecho.

Yo creía que ya lo había visto todo, y que ya había pasado por todo. Pero no es así. Cada vez encuentro cosas que me sorprenden más, como ver a uno de los miembros del grupo terrorista que ese 6 de noviembre de 1985 tuvo la osadía de atacar el altar de la Justicia colombiana y asesinar a los magistrados de la Corte Suprema y del Consejo de Estado, convertido en el Alcalde electo de Bogotá, el segundo cargo más importante del país.

Hoy, increíblemente, miembros de esa rama judicial, de ese poder al que el Coronel Plazas Vega defendió a riesgo de su propia vida, cumpliendo con su deber de soldado de defender la democracia y las instituciones, siguen negándole la libertad a pesar de que su proceso, basado en falsos testimonios, ha colapsado pues todas las pruebas contra él se derrumbaron.

Leyendo la entrevista que le concedió a un medio Rafael Barrios Mendivil, presidente del “colectivo de abogados José Alvear Restrepo”, creo que queda también mucho por ver.

Ese “distinguido jurista”, como lo llama un medio, fue nada menos que el abogado defensor de Gustavo Petro Urrego cuando éste era miembro del M-19 y fue procesado por el delito de porte ilegal de armas. Petro y Barrios perdieron ese pleito pues el defendido fue condenado a 18 meses de cárcel, de los cuales pagó 16. Ahora, extrañamente, ese expediente no aparece en ningún archivo. Alguien se robó o hizo desaparecer ese expediente y sólo existen, cuenta la prensa, las anotaciones en el cuaderno radicador.

El abogado Barrios Mendivil, como miembro del citado “colectivo de abogados”, fue también protagonista de la parte civil en el proceso de los supuestos desaparecidos del Palacio de Justicia. Yo tuve que verlo, escucharlo y sufrirlo cuando calificó al coronel Plazas de “genocida” y de “asesino” de unas personas que, según el citado “colectivo”, estaban “desaparecidas”, a pesar de que durante el proceso del Coronel Plazas se demostró que no hay sino una persona desaparecida y que el Coronel Plazas no tuvo nada que ver con eso ni con el manejo de los rehenes recién salidos del Palacio.

Tuve que soportar a ese jurista, y al abogado Daniel Prado, también del “colectivo”, cuando el 18 de mayo de 2007 irrumpieron sorpresivamente en mi hogar. Ellos hacían parte de un grupo de diez personas, la mayoría funcionarios del CTI, que acompañaban a la fiscal Ángela María Buitrago.

Esta había decidido realizar una “inspección judicial” en nuestro domicilio. Para mí, como para todo el mundo, el hogar es un lugar sagrado. Es donde yo vivo con mi esposo y mis hijos. Es el recinto de mi familia. Es nuestro refugio. Fue por eso chocante y humillante ver todas esas personas entrar en grupo, en actitud arrogante y con una orden judicial en la mano, antes de ponerse a esculcar y escarbar nuestros objetos personales a ver qué encontraban. No encontraron nada, pero hicieron todo eso para que nos sintiéramos culpables de algo. Si de algo nos sentimos orgullosos en la vida es de nuestra rectitud y honestidad, de ser personas de bien, y de vivir dentro de los parámetros de la decencia y el temor de Dios. Yo hablo de eso en mi libro “Que Injusticia”, con más detalles.

Algunas personas me han preguntado si es legal, y si es lo acostumbrado en Colombia, que los abogados de la parte civil acompañen a los fiscales en las inspecciones judiciales. En otros países eso no es permitido. En este caso fue legal pues la ley 600 lo permite.

He vivido pues, de cerca, el activismo de ese “colectivo de abogados” que utiliza, según ha revelado la prensa, métodos mentirosos y canallas para enriquecerse a través de reparaciones a víctimas que no lo son. Recuerdo que ese mismo “jurista” Barrios Mendivil dijo en una audiencia que “dejaba constancia” de que si algo le sucedía a él, en su integridad personal, el responsable de eso sería el coronel Alfonso Plazas. Por eso no me extrañó ver que en el caso de Mapiripán se les cayó la máscara que utilizan haciéndose pasar como defensores de unas víctimas que no lo eran, pues eran personas que ellos habían convencido de jugar ese papel mentiroso para obtener beneficios financieros y obtener la condena del Estado colombiano.

Ahora resulta que el “profesional del derecho” Rafael Barrios asegura, en la entrevista, que el “colectivo de abogados” ha obrado “siempre de buena fe”, y que ellos son los engañados. Ellos pretenden que una humilde mujer campesina los engañó, valiéndose de argumentos jurídicos complejos como los que tienen que ver con la indemnización de víctimas. Según Barrios Mendivil, ellos querían, por otra parte, “ayudar” al coronel Orozco porque ellos “no hacen distingos de razas, de profesión, ni de ninguna otra clase”. Que “no les importa sí son militares o no”. Magnífico. Sin embargo, si se examina lo que ellos mismos dicen y se coteja la lista de los pleitos que ellos aceptan e impulsan, se ve que la gran mayoría son casos contra militares y policías. ¿Por qué? Porque las víctimas de la guerrilla no les interesa. Esa es su filosofía. “No nos pidan ahora que cambiemos nuestra razón de ser y que representemos a las víctimas de la guerrilla. Ese no es el objeto de nuestro trabajo.” ¿Quien dijo eso? El mismo doctor Barrios Mendivil (El Espectador, 2 de noviembre de 2011).

Por favor, no nos dejemos engañar más. No creamos nada de lo que ese honorable jurista dice en esa entrevista. Miente todo el tiempo. Es importante que el país conozca los verdaderos propósitos de la oficina de abogados que él dirige.

@ThaniaVegaP
Autora del libro ¡Qué injusticia!

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