¿Justicia o Retaliacion?, por Alvaro Valencia Tovar

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¿Justicia O Retaliación?
Me conmovió, por mejor decir indignó, la villanía de una agrupación vociferante que injuriaba en diferentes ocasiones, pero con idéntica actitud, a los oficiales del Ejército, hoy en retiro, que rescataron el Palacio de Justicia del fanático asalto perpetrado por guerrilleros del M-19…….. Por: Alvaro Valencia Tovar, Fuente: Diario el Tiempo, Agosto 15 de 2008. Por Tovar

que allí, en la Casa de los Jueces de la República, pretendieron celebrar un juicio contra el Jefe del Estado. El mismo que sacó de la cárcel al grueso del movimiento subversivo.

Esto viene ocurriendo desde la conmemoración de los 20 años del acontecimiento más grave para el país desde el 9 de abril de 1948. En Clepsidra anterior, que titulé ‘Metamorfosis de una nación’, traté cómo la ciudadanía que aclamó el regreso de las tropas a lo largo de la carrera séptima, ahora buscaba condenar a quienes realizaron el rescate del Palacio –no retoma, palabra inexistente en español–. No es simple asunto lingüístico. Si la toma fue condenable, la retoma lo sería aún más.

Metamorfosis que condujo gradual y disimuladamente a que los héroes aplaudidos hace veinte años se convirtieron en objeto de insulto, condenas y vituperios. Nadie, hasta el momento, ha demostrado culpabilidad de los oficiales. Y, sin embargo, se tratan como tales, se ofenden al igual que a sus esposas e hijas, llegando en este segundo caso hasta golpearlas y agredirlas de hecho.

En cuanto al juicio mismo, es notable el hecho de que los magistrados y jueces de hoy son, en considerable número, los revoltosos universitarios que en los años 60 nos arrojaban piedras como a “esbirros del imperialismo yanqui” y “lacayo de la oligarquía”. Las animadversiones y odios de juventud suelen perdurar y expresarse al cabo de los años con apasionamiento y furor.

¿No será lo que acaece con fiscales e investigadores que no pueden ocultar su antimilitarismo rabioso e inconsecuente? Los dos generales y el coronel, altivos sin arrogancia, un rictus más de decepción que de desprecio en los labios, sin devolver la injuria ignara, pasaron en distintos momentos por entre la caterva vociferante. En silencio parecían preguntarse: ¿son estos los compatriotas por los cuales, a lo largo de los años de servicio a la república, a la democracia colombiana, en medio de estrecheces, climas malsanos, ausencias hogareñas, riesgos sin fin protegimos contra enemigos de todo tipo? ¿Los mismos que hace veinte años nos aplaudían al regreso austero a nuestros cuarteles? Dentro del pétreo fortín de la Fiscalía, habrían de enfrentarse con la agresividad, la pregunta capciosa y hostil, la implacable severidad de funcionarios ignorantes de aspectos vitales para la comprensión de lo que fue penetrar al edificio de la Justicia bajo el fuego tenaz de combatientes fanatizados, que habían recibido a plomo a los voluntarios de la Cruz Roja, que con sus insignias y distintivos buscaban tan solo cumplir su misión humanitaria, con su jefe el doctor Carlos Martínez Sáenz a la cabeza tratando de hablar, de explicarse, de actuar en favor de todos con su proverbial neutralidad caritativa.

La investigación que hace dos decenios condujo la justicia ordinaria terminó en el sobreseimiento de los comandantes que dieron cumplimiento a la orden presidencial de rescatar el edificio que muy pronto comenzaría a arder por acción de los asaltantes, no del Ejército, para incinerar las pruebas que habrían de incriminar a los capos de la mafia y así evitar la extradición inminente. Ahora, con ‘pruebas’ de dudosa autenticidad, testigos que entonces no aparecieron por parte alguna, desaparecidos que bien pudieron ser los cuerpos calcinados que entonces no pudieron ser identificados, se reabre el “caso juzgado”. Da la impresión de que aquí no se trata de juzgar sino de condenar. Se inculpa a los militares por el asesinato de los magistrados en el cuarto piso del edificio en llamas, olvidando que a dicho nivel no había ascendido la tropa, ni descendido la fracción policial que penetró por el techo del edificio. Reiterando el título, se trata de juzgar o de vengar.

alvatov2@yahoo.com Periodico el Tiempo, Agosto 15 de 2008. Por Alvaro valencia Tovar

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