“El Cr. Plazas Vega y los Derechos Humanos – Palacio de Justicia o Justicia de la Infamia” por Iván Darío Botero

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Para Thania Vega y sus Hijos.

No me voy a erigir como defensor oficioso del señor Coronel Alfonso Plazas Vega, pero si, pretendo hacerme vocero de oficio, de un gran colombiano, que de no haber existido Álvaro Uribe Vélez, de seguro a éste con similar ORGULLO, lo estaríamos llamando de ídem manera.

Mi Coronel Plazas, como de seguro lo llamaría yo, si nos hubiéramos encontrado en el tiempo en la institución Castrense, y créanme, lo haría con un inmenso Honor, y profundo Orgullo. El hombre que inmortalizó la frase: “POR LA DEMOCRACIA MAESTRO”, no ha podido lograr su libertad, a pesar de haber probado, lo que no le correspondía probar, ya que es al Estado quien imputa al que le corresponde, y todo, al amparo del principio de la presunción de inocencia, e incluso, al de buena fe, que no creo se repulsen el uno con el otro; qué no fue participe del hecho, como materializador de la conducta punible, copartícipe, o autor mediato.

Todo ha sido probado, y lo que no, no se ha podido probar por el Estado que acusa, como responsable de las conductas punibles que se le atribuyen. Lo que sí; es que, la defensa, con un vasto acervo probatorio, ha logrado probar, y así, lo han aceptado, la Procuraduría y el mismo ente de investigación y acusación, de la Fiscalía General de la Nación, que el proceso se vició desde sus inicios y que los testigos de cargo, hacían parte de una perversa red criminal de testigos falsos, que hoy en Colombia, se les denomina, como a los de la droga. “Cárteles”.

Incluso, se probó, y no se explica uno, cómo, después de esto, no se haya hecho nada; en contra del “Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo” (que no hacen parte de ningún colegio de abogados), compró conciencias y se aprovechó de necesidades indigentes, para lograr reparación de víctimas, que lo único de desaparecidos que tenían, eras sus putrefactas conciencias, como las del colectivo en mención, que se apropió con esto de inmensas fortunas del Estado y por ende, fortunas que los colombianos, en nuestros impuestos, aportamos para ser sostenibles como país.

Plazas Vega, en su inocencia probada, ya ha pagado una condena, que ninguna fortuna humana podrá resarcir; porqué el infierno no lo siente, sino el que lo vive y no hay manera de cuantificar su dolor, aunque en gracia de la reparación se apliquen unas tablas, para establecer un monto que pretende pagar lo impagable y estas se reciban solo como paliativo, que aunque arde como el fuego, le resta, a la frivolidad humana parte del poder que ellos tasan en metálico.

Jubis Hasbún, lo vivió, y poco, muy poco después de probada su inocencia, frente a la imputación montada, en el dolor del ALMA sucumbió en su cuerpo, y al descanso eterno viajó; no sin antes, morir en vida, y dejar con enfermedades terminales a toda una familia que lo sufrió. Pero cómo en el de Jubis; en el de Alfonso, había que mostrar una falsa probidad investigativa, y denotar una férrea lucha anti crimen, máxime si estos se ubicaban como delitos de Lesa Humanidad o de crímenes de “Guerra” (¿“Cuál Guerra”?), para acallar las voces disidentes del comunismo; del terrorismo y del narcotráfico, que no lograron acceder al poder, y entonces… victimarios, convertidos en víctimas, había de alguna manera que resarcir.

El Coronel del Ejército Colombiano, Luis Alfonso Plazas Vega, es inocente, y ya todos lo sabemos; como también sabemos, que su causa criminal fue un montaje, y que en ese montaje, participaron entre otros; la Fiscalía General de la Nación; el Colectivo José Alvear, las supuestas víctimas y familiares de éstas.

¿Por qué entonces continua detenido? Elemental mi querido Watson. (Aunque Sherlock, nunca las pronunció juntas). Por qué frente al yerro jurídico del tamaño de una Catedral Primada y de largo, como la muralla china, el Estado Colombiano, y su rama judicial, no pueden ponerse en evidencia ante la comunidad mundial, de haber violado (lo siguen haciendo), los derechos humanos y el derecho internacional humanitario del señor Coronel Luis Alfonso Plazas Vega.

¿Y qué es lo más triste y doloroso de allí? Que más de un apátrida y pro castrochavista, ahora, en la coyuntura fronteriza, de violaciones al DIH y a la comisión de delitos de lesa humanidad, pretenden enrostrarle al Estado, iniquidades e infamias como éstas, para que se abstenga de proteger a sus nacionales con dicha invocación, al ser partícipes del primer orden de violar, lo que ahora, ruegan, no nos hagan. Y que no nos deben hacer. Un mal no se purga con otro mal. Hay que seguir adelante y los colombianos de frontera sabrán que existimos pares, meramente civiles, sin ningún título, y dirigentes políticos como Álvaro Uribe Vélez, dispuestos, con la frente limpia y en alto, a dar la lucha por ellos, toda vez, que no hay agüita que nos moje, ni paja que nos queme.

Corte Suprema de Justicia, aunque cargan el lastre del desprestigio de actuaciones probadas non sanctas, replantéense el actuar y demuéstrenle al mundo, que pueden también ustedes, resurgir de las cenizas, como el ave fénix.

Luis Alfonso Plazas Vega es inocente y la inocencia, no se concede, se RECONOCE.

Saulo de Tarso, a pesar de ser un fiero perseguidor del cristianismo, terminó siendo Santo. “San Pablo”.

Ustedes no serán santos, pero si al menos, referentes de una justicia digna y reparadora, y de pronto, por qué no; Paradigmas, a partir de ustedes, del derecho, como máxima expresión de la democracia y de los derechos humanos.

Por: IVÁN DARÍO BOTERO RODRÍGUEZ Abogado – Colegiado. U. de M.