“¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!” por Héctor José Corredor Cuervo – Carta al Coronel

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Cuan emocionante  es el hecho de oír repicar las campanas de la justicia en todo Colombia  indicando que   aún hay magistrados honestos que  sacaron de las cárceles de la injusticia a un  valiente e inteligente hombre que le  sirvió y le seguirá sirviendo  a la patria con honor y honestidad.  Hoy los grillos y las cadenas con que lo ataron los corruptos durante ocho años y medio  se rompieron con la herramienta poderosa de la verdad. ¡Libertad! ¡Libertad!  ¡Libertad!   es el grito de gozo que hoy lanzamos, con lágrimas en los ojos, los colombianos de bien y los soldados que  con honor hemos servido a Colombia   fieles al juramento que le hicimos a Dios, de frente a la bandera,  en el altar sacrosanto de la Patria.

¡Oh!,  que bueno será  ver  de nuevo a al hombre amante de  Dios, de la patria, de la esposa y de los hijos transitando  en libertad con la frente en alto después de su largo e injusto cautiverio.  Nuestro Dios permitió que sufrieras este calvario como lo hizo con  Jesús para que sigas dando testimonio de su existencia sin temor a los enemigos y a los judas   que se venden por monedas.

Alfonso Plazas Vega: Durante el tiempo que estuviste encarcelado  mostraste a los colombianos y al mundo  tu reciedumbre y tu valía como soldado de honor de un ejército triunfante y valeroso al cual servimos y amamos.  Tú eres hoy ejemplo para los soldados y ciudadanos que  quieren ver una Colombia grande respetada y libre sin tenerle miedo al sacrificio que se tuviere que pagar. Los pueblos y ejércitos  que  desean proyectar su futuro  requiere  de hombres probos  con ideas creadoras, como Nariño y como tu, que han logrado duras batallas contra los detentadores del poder que ejercen la autoridad a espaldas del pueblo y  que niegan con sevicia el ejercicio de la libertad  o contra aquellos, que comprados y con  ideologías foráneas , quieren imponer la tiranía para someter a pueblos ignorantes, indiferentes e indolentes.  

Bienvenido a la libertad, general, de generales que por envidia, miedo  e incapacidad no le otorgaron el ascenso.
 
Abrazos para ti y para toda la familia.

A la patria no le pido nada; tan solo quiero seguir sirviéndole  con honor y honestidad hasta la muerte

   

Héctor José Corredor Cuervo

Miembro Permanente y Doctor Honoris Causa en Literatura  de la Academia Mundial de Arte y Cultura -WAAC – UNESCO